martes, mayo 03, 2005

El proyecto delgadez

Existe una política deliberada y bien calculada para impedir el crecimiento de la mujer colombiana: se trata del proyecto delgadez. Esta política busca inculcar en las mujeres, especialmente en las adolescentes y en las adultas jóvenes, el modelo físico de la perfección más allá de la naturaleza.
En 1998 los colegios de Medellín encendieron las alarmas sobre la anorexia, la bulimia y las dietas desenfrenadas y sin control que estaban siguiendo y padeciendo las alumnas de estos colegios. Desde ese momento se comenzó a diagnosticar un problema que hoy aqueja a millones de colombianas: el esfuerzo desesperado por adelgazar.
El proyecto busca que las mujeres pongan todo su empeño en ser cada día más delgadas, manteniendo una apariencia atlética y al mismo tiempo sensual. Según la siquiatra Lucrecia Ramírez, esposa del alcalde de Medellín, la delgadez extrema, la figura atlética y la sensualidad no se presentan simultáneamente de forma natural, lo que obliga a miles de mujeres a utilizar todos los métodos disponibles para retar a la naturaleza y conseguir ese modelo físico con el que, supuestamente, conseguirán aceptación social, reconocimiento y éxito.
Además, conseguir estas tres condiciones físicas no es fácil: requiere de tiempo, mucha energía, concentración y una alta inversión. Con estos esfuerzos conjuntos, las mujeres son condenadas a despreciar valores realmente importantes como la inteligencia, la voluntad, el talento, la cultura y el desarrollo de la personalidad como seres capaces de enfrentar las situaciones cotidianas y complejas de la vida.
Con esto se desenmascara una política que busca adelgazar a las mujeres física y mentalmente y, en consecuencia, disminuir el desarrollo y el avance que habían logrado durante los últimos tiempos. Según Lucrecia Ramírez, el adelgazamiento físico es directamente proporcional al adelgazamiento intelectual. Yo le sumaría el emocional, pues el reto a la naturaleza y la búsqueda incansable de una perfección imposible, siempre será motivo de frustración y desencanto.
De igual forma, la fatiga por alcanzar la perfección que teóricamente abre puertas, es como un delicioso dulce: una vez se deslíe en la boca, comienza la ansiedad para buscar otro que le permita sentir ese placer durante unos momentos. Algo parecido ocurre con la delgadez, pues las cirugías nunca son suficientes, ni los senos antigravitacionales, ni la nariz con los pómulos ideales, ni las liposucciones, ni las posaderas levantadas: siempre quieren más, nunca hay resignación ni sienten la tranquilidad de estar satisfechas con lo que se tiene. Es como una enfermedad, como los adictos al juego o a la droga: nada es suficiente y siempre quieren más.
Los hombres debemos estar alerta para evitar que nuestras hijas, o nuestras esposas, o nuestras amigas queden involucradas en el proyecto delgadez. Claro, las mujeres deben renunciar al proyecto, evitar el reclutamiento forzoso que hacen los medios de comunicación y pensar que solo con el intelecto, los valores y la ética se llega al éxito. El físico se queda en las fotos o en el recuerdo de unos pocos instantes felices. Nada más.

2 comentarios:

Catalina dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

EL PROYECTO DELGADEZ DE ALGUNA U OTRA MANERA PERMITE LA ESTIGMATIZACIÓN DE LAS PERSONAS QUE POR NATURALEZA SU CONSTITUCION FISICA ES DELGADA. DE ALGUNA MANERA ESTE PROYECTO INCITA A PENSAR QUE CUALQUIER PERSONA DELGADA ES ANOREXICA Y/O BULIMICA, NO TIENE EN CUENTA QUE EXISTEN PERSONAS QUE SON DE CONTEXTURA DELGADA Y NO TIENEN NINGUN TRASTORNO ALIMENTICIO, SON SANAS Y NUTRIDAS. Q AHORA SON VISTAS COMO "RARAS" Y/O "ENFERMAS" SIENDO EXCLUIDAS SOCIALMENTE, SON ESTIGMATIZADAS A RAIZ DE LA "LABOR" REALIZADA POR EL PROYECTO DELGADEZ.